Por Laura Patiño. Gestión Empresarial PI y formación – PONS IP
La propiedad intelectual (IP) ocupa hoy un lugar cada vez más visible en las estrategias de innovación y desarrollo económico. Sin embargo, una pregunta sigue abierta en América Latina y el Caribe ¿Por qué una región con talento científico, capacidad emprendedora y avances significativos en materia de propiedad intelectual continúa enfrentando dificultades para transformar conocimiento en crecimiento económico sostenido?
El reciente estudio Harnessing Intellectual Property for Development: Opportunities and Challenges for Latin America and the Caribbean[1], publicado por la CEPAL y la Oficina Europea de Patentes (EPO), aporta elementos relevantes para responder esta pregunta. El estudio confirma que la región enfrenta brechas persistentes para aprovechar estratégicamente sus activos intangibles, a pesar de que las industrias intensivas en propiedad intelectual generan mayores niveles de productividad y empleo.
El análisis abarca nueve economías de la región, entre ellas Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México, que concentran una parte importante de la actividad innovadora y de patentamiento en Latinoamérica. Los resultados muestran patrones comunes, una alta dependencia de tecnología desarrollada fuera de la región — al punto de que más del 85% de las solicitudes de patente provienen de actores externos, lo que refleja las dificultades para consolidar una base propia de innovación —[2]; bajos niveles de inversión en investigación y desarrollo respecto a economías más avanzadas; y dificultades para escalar procesos de transferencia tecnológica hacia el sector productivo.
La región fortaleció sus sistemas de propiedad intelectual
Durante las últimas décadas, América Latina ha realizado avances importantes en la construcción de sus sistemas de propiedad intelectual. La modernización de oficinas nacionales, la actualización de marcos regulatorios, la adhesión a tratados internacionales y la incorporación de la IP en políticas de ciencia, tecnología e innovación que reflejan un proceso de fortalecimiento institucional.
También se observa una mayor comprensión del papel que desempeñan los activos intangibles al interior de las organizaciones. Las empresas hablan con más frecuencia de marcas, tecnología, know-how, software o diseños industriales como elementos que generan valor. Las universidades han fortalecido sus capacidades de investigación y numerosos programas públicos promueven el emprendimiento basado en innovación.
Estos avances son relevantes porque han contribuido a posicionar la propiedad intelectual como un tema estratégico y no únicamente jurídico. El propio estudio señala que las actividades intensivas en IP están asociadas con mejores indicadores económicos: generan el 12.4% del empleo formal manufacturero y el 13.0% del valor agregado del sector, y pagan salarios un 32.1% superiores al resto. En las industrias específicamente intensivas en patentes, ese diferencial salarial asciende al 56.2%, lo que sugiere que la innovación tecnológica es el componente que mayor impacto tiene sobre la calidad del empleo.
En Colombia, las industrias intensivas en propiedad intelectual representan el 21,3% del empleo y el 22,7% del valor agregado de la manufactura nacional (promedio 2016-2020). Además, los trabajadores de estos sectores perciben salarios 15,2% superiores a los de actividades no intensivas en PI, lo que confirma la relación entre innovación, productividad y empleo de mayor calidad.
La pregunta, entonces, no es si la propiedad intelectual genera valor, sino cómo lograr que ese valor se materialice de manera más amplia dentro de la región.[3]
Cuando el conocimiento sale del laboratorio
La región produce conocimiento. Las universidades generan resultados de investigación, los centros tecnológicos desarrollan soluciones para distintos sectores y los emprendimientos incorporan cada vez más componentes de innovación en sus modelos de negocio. Sin embargo, una parte importante de ese conocimiento no logra recorrer todo el camino hasta el mercado.
En muchos casos, los desarrollos tecnológicos no llegan a procesos efectivos de transferencia. En otros, las organizaciones protegen ciertos activos, pero carecen de estrategias para licenciarlos, comercializarlos o integrarlos en sus procesos de crecimiento. También es frecuente encontrar emprendimientos que construyen valor a partir de tecnología, datos o know-how sin haber identificado claramente cuáles son sus activos intangibles ni cómo gestionarlos.
Los datos de comercio exterior reflejan esta brecha. Las industrias intensivas en propiedad intelectual representan apenas el 9% de las exportaciones regionales, mientras que concentran el 19% de las importaciones. En otras palabras, América Latina consume más bienes intensivos en conocimiento de los que logra producir y exportar. Esta asimetría evidencia una de las principales limitaciones para transformar capacidades de innovación en competitividad internacional.
[1] Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC) & European Patent Office (EPO). Harnessing Intellectual Property for Development: Opportunities and Challenges for Latin America and the Caribbean. Santiago: ECLAC & EPO, 2026. Disponible en: https://www.cepal.org/en/publications/90028-harnessing-intellectual-property-development-opportunities-and-challenges-latin
[2] ECLAC & EPO. Harnessing Intellectual Property for Development. 2026. Capítulo 4: Patent lens on innovation in Latin America and the Caribbean, p. 73.
[3] ECLAC & EPO. Harnessing Intellectual Property for Development. 2026. Capítulo 2: Opportunities afforded in IPR-intensive industries, p. 39.

