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El “Italian Brainrot” como signo distintivo: ¿es registrable como marca?
El “Italian Brainrot” como signo distintivo: ¿es registrable como marca?
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A inicios de 2025, una tendencia dominó las redes sociales, especialmente en TikTok. Este fenómeno, denominado Italian Brainrot, se basa en la creación de personajes únicos que combinan humor absurdo, estética particular y contenido generado por inteligencia artificial. Así, se desarrollan animales y objetos con rasgos surrealistas, es decir, personajes extravagantes y fantasiosos. Esto dio origen a millones de memes que los usuarios replicaron ampliamente. El personaje que dio comienzo a esta tendencia fue Tralalero Tralala, un tiburón que utilizaba zapatos de la marca Nike y recitaba trabalenguas en italiano. Este personaje se convirtió en uno de los más emblemáticos, y la expresión “Tralalero Tralala” pasó a ser un símbolo representativo de este fenómeno.[1]

En la creación de estos personajes no es claro quién es su autor, ya que, en un primer momento, muchos de ellos fueron generados mediante herramientas de inteligencia artificial y, posteriormente, los usuarios no solo consumieron el contenido, sino que también participaron activamente en su desarrollo, añadiendo variaciones y nuevos elementos.

Lo anterior ha generado diversas implicaciones legales al momento de determinar quién es el titular de estas creaciones, dado que múltiples usuarios han intervenido en su elaboración. En este sentido, al tratarse de un fenómeno que surge de la participación colectiva en internet, no resulta evidente la existencia de un titular único de derechos. Esta situación tiene un impacto directo en la identificación de quién podría ostentar el derecho a registrar una marca asociada a este fenómeno.[2]

A pesar de este contexto de creación difusa y ausencia aparente de un titular único, a finales de 2025 la empresa italiana Officina Comunicazione S.R.L. presentó solicitudes para registrar la marca nominativa “TRALALERO TRALALA” en varios países. Esta actuación plantea interrogantes relevantes desde el punto de vista jurídico, en particular surge la pregunta de si una sola empresa puede apropiarse legalmente de algo que fue creado y difundido por una comunidad de usuarios en internet.

En este punto, el análisis se centra en la tensión entre dos lógicas distintas: por un lado, la naturaleza colectiva, viral y descentralizada de los memes en internet; y por otro, la lógica del derecho marcario, que exige un titular identificable y un signo con función de origen empresarial. Esta fricción plantea la cuestión de si es posible “privatizar” mediante el registro un fenómeno cultural digital de carácter global.

En términos generales, el registro de marca tiene como finalidad proteger signos distintivos que identifican productos o servicios en el mercado. En este caso, surge la duda de si Officina Comunicazione S.R.L. podía registrar el nombre de un personaje cuyo origen es difuso y vinculado a la inteligencia artificial. No obstante, esta situación no es aislada: a nivel global se han presentado múltiples solicitudes de registro relacionadas con el Italian Brainrot. Bajo el principio de prioridad, en cada jurisdicción el derecho exclusivo suele corresponder al primer solicitante, sin que sea necesario que este sea el creador del signo, ya que la función de la marca es indicar el origen empresarial y no la autoría.

Por una parte, las autoridades competentes se limitan a verificar el cumplimiento de requisitos formales, como la adecuada representación del signo, la correcta identificación de los productos o servicios y la ausencia de prohibiciones legales. En este proceso no se analiza la autoría del signo, lo que resulta especialmente problemático en fenómenos como el Italian Brainrot, caracterizados por su creación colectiva y el uso de inteligencia artificial, donde identificar a un autor resulta complejo en la práctica.

Precisamente por esta dificultad, el sistema prevé ciertos límites. Así, la normativa prohíbe los registros solicitados de mala fe, entendida como aquellos casos en los que se busca perjudicar intereses legítimos de terceros o apropiarse indebidamente de derechos ajenos. En este sentido, un registro podría ser cuestionado si entra en conflicto con derechos de autor preexistentes, siempre que quien lo alegue logre acreditar la titularidad legítima y la originalidad de la obra.

Asimismo, otra de las dificultades que pueden presentarse en el registro de estas marcas es la falta de distintividad de los signos. Para que una marca sea registrable, debe contar con carácter distintivo; es decir, debe permitir identificar el origen empresarial de los productos o servicios.

En este contexto, dado que este fenómeno alcanzó una alta viralidad, surge la pregunta de si dicha difusión podría afectar su distintividad. En efecto, podría sostenerse que el signo pierde su capacidad de diferenciarse de otros al no cumplir plenamente su función de identificar el origen empresarial, especialmente considerando que múltiples usuarios han participado en la creación y difusión de estos personajes.

Además, teniendo en cuenta que varios usuarios utilizan la expresión “tralalero tralala” como parte de un meme, podría argumentarse que esta funciona más como una referencia humorística que como un signo distintivo capaz de identificar el origen empresarial de productos o servicios.

En consecuencia, el caso plantea un problema más amplio: la creciente estrategia de registro de memes como marcas. Esto abre el debate sobre si el sistema de propiedad industrial está siendo utilizado para capturar fenómenos culturales colectivos, y si dicho uso resulta compatible con la función esencial de las marcas.

Finalmente, este escenario evidencia que el registro de elementos virales de internet no solo enfrenta desafíos técnicos de distintividad y autoría, sino también una cuestión de fondo: los límites entre la creación colectiva digital y la apropiación privada mediante derechos de propiedad industrial.

Escrito por: Stephanie Ortiz Rey. Abogada junior PONS IP Colombia.


[1] https://www.infobae.com/virales/2025/04/17/el-fenomeno-del-brainrot-italiano-la-fiebre-viral-que-mezcla-inteligencia-artificial-estetica-surrealista-y-humor-absurdo/

[2] https://english.elpais.com/economy-and-business/2025-11-22/tiktok-italian-brainrot-and-trademarks-who-owns-the-rights-to-tralalero-tralala.html

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