La reciente reforma de la Ley de Diseños Industriales de la Unión Europea está teniendo un impacto tangible en el mercado. Desde su entrada en vigor parcial en mayo de 2025, los datos muestran un comportamiento claro: las empresas están recurriendo con creciente interés al sistema europeo para proteger sus diseños, que hoy se percibe como una herramienta más adaptada a la realidad tecnológica y comercial actual.
Según la EUIPO, en 2025 se registraron 130.849 solicitudes de diseño, un aumento del 6% respecto a 2024 y el segundo año consecutivo con cifras históricas. La respuesta proviene tanto de empresas europeas como de firmas internacionales que perciben un marco más operativo, directo y adecuado al ritmo de la innovación.
Para quienes trabajamos en propiedad industrial, este crecimiento era una consecuencia lógica. La reforma ha simplificado los requisitos, modernizado conceptos clave y ampliado el alcance de lo registrable. El diseño ya no se limita a la apariencia de un objeto físico: incluye interfaces digitales, animaciones, transiciones visuales y elementos presentes en entornos virtuales. Ese reconocimiento ha contribuido decisivamente a reforzar la utilidad práctica del sistema.
Uno de los datos más relevantes es que, por primera vez, el 52% de las solicitudes registradas en 2025 proceden de países no pertenecientes a la UE. Este desplazamiento confirma que el sistema europeo se ha convertido en una referencia para empresas que buscan protección en mercados influyentes. Destaca el papel de China, que ha incrementado sus solicitudes un 18,4% y representa casi el 30% del total. También el Reino Unido, con un aumento del 17,8%, y Estados Unidos, con un crecimiento del 8,4%, mantienen una presencia significativa debido a la fortaleza de sus industrias tecnológicas y de diseño.
Dentro de la UE, Alemania continúa liderando las solicitudes, acorde con su posición destacada en automoción, electrodomésticos y bienes de consumo. Italia y España tienen un peso notable en moda, mobiliario y diseño industrial, mientras que Francia sigue siendo un referente en sectores de moda y lujo. Polonia, por su parte, se consolida como un actor relevante en electrodomésticos y productos para el consumidor.
Uno de los elementos que está impulsando el uso del sistema es la simplificación procedimental. Todas las solicitudes se presentan ahora directamente ante la EUIPO, sin pasar por oficinas nacionales, lo que reduce tiempos y trámites. Además, la posibilidad de incluir hasta 50 diseños en una misma solicitud múltiple —aunque pertenezcan a clases distintas— ha supuesto un incentivo económico importante, que a su vez se está traduciendo en un mayor volumen de registros.
Pero el efecto de esta solicitud múltiple multiclase va más allá del ahorro económico. La reforma ha introducido un incentivo claro para que más empresas incorporen la protección de diseño en sus estrategias regulares de lanzamiento. Esto significa que compañías que antes solo registraban sus “productos estrella” pueden ahora proteger líneas completas, evitando imitaciones que erosionan márgenes y dificultan la diferenciación en mercados saturados.
Además, esta facilidad operativa favorece nuevas formas de trabajo creativo: prototipos preliminares, versiones alternativas y variaciones menores pueden registrarse de manera preventiva, permitiendo a las empresas experimentar sin perder control sobre su propiedad intelectual. En un contexto en el que la copia es casi simultánea a la aparición del producto en redes sociales, contar con un registro amplio y ágil se convierte en una herramienta defensiva esencial.
Otro factor que está generando interés empresarial es la incorporación del símbolo Ⓓ, que permite identificar productos con diseño registrado. Este distintivo contribuye a dar visibilidad a la protección y se está utilizando como parte de las estrategias de marketing de numerosos sectores.
Tal y como se mencionaba anteriormente, uno de los grandes ejes de la reforma es la ampliación del concepto de diseño. La inclusión explícita de interfaces gráficas, animaciones y elementos digitales, así como productos no físicos presentes en entornos virtuales, está abriendo la puerta a que durante el año 2025 y hasta la fecha industrias relacionadas con software, videojuegos, dispositivos electrónicos o experiencias inmersivas hayan estado protegiendo aspectos esenciales de sus productos. Es un avance que no solo alinea la legislación con el presente, sino que prepara al sistema para los modelos empresariales que ya están emergiendo.
Todo ello incrementa la necesidad de asesoramiento especializado. Definir qué es registrable, cómo representarlo correctamente y cómo articular una estrategia de protección coherente es cada vez más relevante, especialmente en un entorno donde la velocidad de difusión de los productos hace que registrar antes de lanzar sea indispensable.
Está por ver todavía como afectará la cláusula de reparación, ahora obligatoria en todos los Estados miembros. Esta disposición permite fabricar y comercializar piezas visibles de recambio —como retrovisores, paragolpes o faros— sin infringir derechos de diseño, siempre que se utilicen para restaurar la apariencia original del vehículo
Aunque su objetivo es claro, sus efectos reales sobre el mercado todavía están por concretarse. La liberalización abre la puerta a que nuevos fabricantes entren en el negocio de los recambios, lo que previsiblemente incrementará la competencia en piezas de carrocería y podría derivar en una reducción de precios para los consumidores.
En definitiva, la reforma ha generado un efecto multiplicador: más solicitudes, más diversidad geográfica, más sectores implicados y una mayor conciencia sobre el valor comercial del diseño. Proteger un diseño es hoy una decisión estratégica, no solo estética. Permite diferenciarse en mercados saturados, evitar conflictos jurídicos y asegurar el retorno de la inversión en innovación.
La nueva Ley de Diseños Industriales no solo actualiza el sistema europeo, sino que amplía su alcance y lo hace más accesible. Los datos de 2025 reflejan un aumento sustancial y una mayor apertura internacional. El sistema avanza hacia un escenario donde el diseño —físico, digital o virtual— puede protegerse de forma más eficaz, en un marco pensado para las necesidades actuales y futuras del sector.
Escrito por: Gabriel Castilla. Responsable de Ingeniería y Software | Área de Patentes y Desarrollo Tecnológico PONS IP.

