En los consejos de administración se trata frecuentemente de innovación, crecimiento y ventaja competitiva. Mucho menos de Propiedad Industrial (e intelectual), PI. Y, sin embargo, está más que evidenciado que la PI tiene especial impacto económico y es clave en el posicionamiento estratégico.
De acuerdo con los datos de la reciente publicación de la European Patent Office (EPO) y la European Union Intellectual Property Office (EUIPO), “IP and innovation in European sectors – Industry level analysis report – enero 2026”, la contribución de las empresas que utilizan de forma intensiva la PI supone un 47,9% del producto interior bruto en el periodo de 2021-2023. Este tipo de empresas (de los sectores de fabricación, tecnología y servicios empresariales) generaron el 30,6% de los empleos en este mismo periodo. Estas empresas se definen como intensivas en el uso de derechos de PI en la UE si, para alguno de los derechos de PI considerado (marcas, diseños, patentes o copyright), el número de empleados de la empresa está por encima de la media de todas las empresas que usan ese mismo tipo de derecho. Por lo tanto, son datos especialmente relevantes.
No, no se trata de un debate jurídico, sino de puro poder negociador, claro está, con un relevante componente técnico-jurídico. Una forma clara de percibirlo es observar el comportamiento de uno de los grandes inversores de las últimas décadas: Warren Buffett.
El pasado 31 de diciembre Buffett se jubiló (a sus 95 años) como CEO de Berkshire Hathaway y la despedida fue recibida con una ovación de pie por parte de los más de 20.000 accionistas que asistieron al evento. No es para menos, desde 1965, 100 dólares invertidos en acciones de Berkshire habrían crecido hasta alcanzar los 5,5 millones de dólares, frente a los escasos 39.000 dólares que se habrían obtenido si se hubieran invertido en el S&P 500 (Buffett’s Intangible Moats) “Buffett’s Intangible Moats”, Sparkline capital, Kai Wu, Julio 2025.
Buffet hace mucho tiempo que evolucionó más allá del enfoque del valor contable tangible, y en su lugar ha preferido empresas con pocos activos y amplias ventajas competitivas intangibles.
El éxito a largo plazo de Buffett se debe en gran medida a la exposición sistemática a dos factores clave: el valor intangible (con clara ventaja competitiva y capacidad de excluir a competidores; valor de marca, la propiedad industrial/intelectual, o los efectos de red) y la calidad (El Secreto de Warren Buffett: Nunca Fue Solo un Inversor de Valor | Morningstar España). “El Secreto de Warren Buffett: Nunca Fue Solo un Inversor de Valor”, Morningstar (mercados), Larry Swedroe, 26 ene 2026.
Hace unos días, Berkshire Hathaway, dio a conocer los últimos movimientos de Buffett al frente de la compañía antes de dejar el cargo de CEO. Entre sus decisiones más destacadas; el recorte en un 77,24% de su posición en Amazon y su entrada en The New York Times (Las últimas apuestas de Buffett antes de retirarse: baja su posición en Amazon y entra en NYT – Bolsamania.com).
Estas nuevas posiciones y ajustes sugieren que la cartera de Berkshire está rotando hacia activos con barreras fundamentadas en marcas, redes de clientes y ventajas competitivas tradicionales, con menos énfasis en los grandes ganadores tecnológicos de la última década (recorte de más del 77% en Amazon y de más del 4% en Apple), tomando posiciones en New York Times (marca y reputación), aumentando posiciones en Chevron (concesiones difíciles de obtener por competidores, marcas fuertes) o Domino´s pizza (marca fuerte y plataforma software propia para gestión de clientes).
Puede que el legado más valioso de Buffett no sean sus recomendaciones bursátiles, sino el marco que desarrolló para identificar ventajas competitivas duraderas.
Por tanto, las empresas abiertas y competitivas deben generar ventajas competitivas duraderas, al estilo de lo buscado por Buffet; ventajas del tipo que la competencia no pueda replicar o imitar con facilidad, y este requisito sólo lo satisfacen los intangibles. Pero el principal problema para que la empresa decida construir su estrategia basándose en estos activos intangibles parece ser la comprensión de la naturaleza de los activos intangibles, de cómo medirlos y de la forma de desarrollarlos y gestionarlos (El modelo de empresa basado en activos intangibles – Hacia una empresa responsable, sostenible y competente. Estudio dirigido por CÉSAR CAMISÓN ZORNOSA, 2016. El modelo de empresa basado en activos intangibles).
Muchas compañías intensivas en I+D, especialmente en sectores como la biotecnología, la agroindustria o los insumos para una agricultura sostenible, generan conocimiento/tecnología real y diferencial. Sin embargo, ese conocimiento/tecnología puede tener una delimitación jurídica insuficiente, puede ser difícil de comprender para terceros, y, por tanto, no siempre es negociable.
El resultado puede ser un activo intangible de alto valor técnico, pero bajo valor estratégico. Consecuentemente, la empresa tendrá menor capacidad para atraer inversión y maximizar la valoración en operaciones corporativas.
Hoy, y siempre, la PI relevante es la que delimita mercados, reduce riesgos propios y para terceros, acelera decisiones de inversión, y, en definitiva, permite reforzar el poder negociador del equipo directivo.
La PI no debe considerarse como un activo puntual e inconexo con el negocio, sin narrativa estratégica, sino que debe convertirse en un instrumento de estrategia corporativa de la compañía.
Llegados a este punto, el paralelismo con Buffett no es casual. Buffett no ha invertido en patentes aisladas, marcas sin posicionamiento ni fortaleza, o “secretos industriales/comerciales” no formalizados, sino en empresas donde la PI hizo ocupar a la empresa posiciones en el mercado generándole una clara ventaja competitiva que se refleja en las cuentas.
Si las empresas startups, sin flujo de caja relevante, pueden considerarse como productos financieros ilíquidos, los activos de PI aislados todavía lo son más.
Un producto financiero ilíquido (por ejemplo, basado en patentes) es un activo que no puede convertirse en dinero en efectivo de forma rápida o sencilla. Inmovilizan capital ofreciendo rentabilidades superiores a largo plazo a cambio de una baja liquidez. Las patentes, o cualquier otro tipo de activo de PI, no se venden fácilmente en un mercado organizado (a diferencia de las acciones), lo que dificulta recuperar la inversión de inmediato.
El mencionado análisis de la EPO/EUIPO revela una correlación fuerte, positiva y estadísticamente significativa entre la intensidad de uso de PI y la intensidad de financiación de parte del “private equity” y “venture capital”. Estos resultados confirman la apuesta por estos productos financieros ilíquidos (empresas intensivas en PI) al aceptar alto riesgo a cambio de esperar retornos superiores, que no son inmediatos. Los datos son reveladores; en el periodo de 2021-2023 más del 88% de la financiación se invirtió en startups intensivas en PI.
Probablemente las empresas que lideran un sector, aquellas en las que pone la vista un inversor que sigua las enseñanzas de Buffet, no siempre tengan la mejor tecnología, pero sí la PI mejor preparada para negociar y escalar posiciones, dando con ello mejores rentabilidades a los que confían en ellas.
Escrito por: Rafael López Moya. Director PONS IP Valencia y Transferencia de Tecnología.
Publicado en la sección “Activos” de El Periódico de Catalunya. 1 de marzo 2026

